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“UN LUGAR CON HISTORIA”
De las tres puertas existentes en la cerca del
arrabal de la Musalla (puerta de la Mar, de la Vega y de Pechina), la de La
Mar se hallaba situada al final de la Calle Real. Los castellanos la
comenzaron a llamar calle de la Mar, quizá por herencia musulmana, y Calle
Real, nombre que ha mantenido hasta nuestros días. En el siglo XVIII le
añadieron Calle Real de la Cárcel, al tener en ella su ubicación la cárcel
pública. Los revolucionarios de 1868 la dedicaron al general Espartero y los
republicanos de 1873 y 1931 al general Riego. El primer tramo de la Calle
Real fue desde el principio asiento de posadas y mesones, hospedajes de
mercaderes y transeúntes; el lugar donde estaban las lonjas de contratación
de la Almería musulmana, manejadas desde el siglo XIII por catalanes y
genoveses. En la memoria histórica suena el “Mesón del Montenegro” y “Toro,
el Mesón de la Alcantarilla”. La primera posada con vitola fue la de la Mar.
Tuvo casa, en esta calle, el “Negro Juan Latino” oriundo de los Filabres,
que en 1575 fundó una memoria de la catedral. También la tuvieron los
Bocanegra, frente a la calle del Emir. El vástago más famoso de esta familia
fue don Francisco Alejandro Bocanegra y Gibaja, natural de Santa Cruz de
Marchena, catedrático de Filosofía en Salamanca, penitenciario de Coria,
arcediano de nuestra catedral, obispo de Guadix, arzobispo de Santiago de
Compostela y cardenal. Si la recorremos a pie, nos podemos hacer una idea
del trazado de esta vía por los tramos estrechos en que se quiebra. En las
plantas bajas de las antiguas casas abrieron sus puertas distintos
comercios, entre almacenes, tiendas, posadas y mesones. Durante los siglos
XVII y XVIII se derribaron o fachearon viejas casas musulmanas y se
construyeron otras de traza y fachada mudéjar, renacentista o neoclásica, de
las que van quedando pocas por derribo o por transformación.
Apenas se puede considerar una placita la de San
Gabriel, en la que la Calle Real se abre para terminar abrazando a la de las
Tiendas. La presidía una pequeña mezquita musulmana. Convertida ésta en
ermita, estuvo a punto de ser parroquia en la población de 1490. Aquí,
hacían descanso las procesiones que recorrían la carrera oficial; aún, hoy,
en nuestros días su trazado sigue siendo camino de hermandades, en Semana
Santa. En el tiempo ha sido y es escenario fortuito o concertado donde las
desgarradas notas de una saeta han exaltado sentimientos colectivos; como
los que se pueden sentir al escuchar el cante por saetas del
profesor-cantaor Alfredo Arrebola (Villanueva de Mesías) Granada. Quien esto
firma, en la Semana Santa de 2004 y desde uno de los balcones de
“RESTAURANTE REAL”, tuvo el máximo honor de escuchar al insigne
profesor-cantaor Alfredo Arrebola interpretar una saeta del libro del cual
soy autora “Azules y Estrellas”. Todos los años, Alfredo así como otros
cantaores nos regalan y dejan a esta Calle Real y a RESTAURANTE REAL, al
igual que muchos
En la Calle Real, en el espacio de una antigua casa señorial del siglo XIX, en la cual su primigenio estilo ha sido cuidadosamente respetado, se encuentra ubicado “RESTAURANTE REAL.” Sus añejas y nobles estancias han sido exquisitamente transformadas en comedores privados, y los cuales han sido bautizados con los nombres de las distintas comarcas de la provincia almeriense. El salón más antiguo de la casa se ha transformado en el más amplio comedor de “RESTAURANTE REAL”. En la reconstrucción del mismo, se han restaurado y recolocado los materiales ya existentes; y complementado su rehabilitación añadiendo elementos nuevos como la madera, la forja, selectos cuadros y el logrado colorido de las paredes. La fusión de elementos decorativos tradicionales y modernos ha creado diferentes ambientes que hacen más agradable la degustación de sus exquisitos platos. En “RESTAURANTE REAL” se mantienen vivas las recetas de la gastronomía tradicional almeriense. Es la suya, una cocina donde sólo tienen cabida alimentos de primera calidad, acreditada por la excelencia de sus vinos y la variedad, en cuanto a la composición de los menús, siendo sello y aval de distinción su fiel y selecta clientela.
M.ª Ángeles Bernárdez |
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